Cuando un grupo tiene la gallardía de
lanzar un álbum doble con una colección impresionante de
canciones, los más escépticos pueden esperar un
descalabro con el siguiente. Eso no ocurre con
Reincidentes. Ellos están acostumbrados a mantener
siempre el listón muy alto. Cuando tu fuente de energía
es quejarte contra las injusticias del mundo, y éstas no
cesan, la fuente es inagotable y eso es lo que nos
encontramos aquí. Los de Sevilla siguen con su espíritu
de lucha intacto y eso les ha otorgado, junto con los
años que llevan en activo (casi 20), una sabiduría
revolucionaria que imprimen tanto a sus letras como a su
música. Por eso nunca defraudan y siempre pueden
recorrer algo más de camino.
Hace mucho tiempo
que decidieron no estancarse en los patrones que
aprendieron de Leño o Barricada, formándose una
identidad que se hace más férrea y original. En ‘El
comercio del dolor’ nos encontramos con un retrato
fidedigno de lo que la sociedad nos ofrece sobre una
base musical dura y compacta que es ya su marca
registrada. Grabado a caballo entre Sevilla y Madrid
bajo las órdenes de Juanjo Pizarro (ex Pata Negra)
cuenta con suculentas colaboraciones como la de Kutxi
(Marea) o los miembros de Boikot.
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