Hubo un tiempo en que en los países de habla hispana, la música era un vehículo de la política, y la poesía y la protesta social eran una misma cosa.
En España, desde mediados de los años setenta, esta combinación quedó relegada a los cantautores y desconectada de la evolución de la música electrificada, del pop y del rock de influencia europea.
En el rock duro español se consolidó desde luego una vena social, una épica y lírica de la conciencia juvenil, pero más de barrio que de clase, y por tanto a menudo desinteresada del compromiso político.
Mientras tanto, en Europa, el punk abrió las puertas a una reidentificación radical entre rock´n´roll y política, con figuras emblemáticas como los "Clash" en Inglaterra y los "Dead Kennedys" en América.
Pero aquí...
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